El desafío sanitario mundial que supone la desnutrición infantil es enorme. En 2020, se estimó que 149 millones de niños menores de cinco años padecían retraso del crecimiento (baja talla para la edad), mientras que 45 millones presentaban emaciación (bajo peso para la talla). La desnutrición y sus secuelas a largo plazo son las principales causas de morbilidad y mortalidad en este rango de edad. Las secuelas incluyen alteraciones persistentes en el crecimiento lineal, las funciones inmunes y metabólicas y el desarrollo neurológico, todas las cuales han demostrado ser en gran medida resistentes a las intervenciones actuales. Aunque la inseguridad alimentaria no es la única causa de la desnutrición, la profunda perturbación de las economías y los sistemas alimentarios por la pandemia de COVID-19 ha exacerbado en gran medida este desafío sanitario mundial.

Por otro lado, cada vez hay más pruebas de que la alteración del desarrollo posnatal del microbioma intestinal contribuye a la desnutrición infantil. En este sentido, el diseño de alimentos terapéuticos eficaces dirigidos al microbioma para reparar estas alteraciones, requiere conocimiento sobre cómo los componentes de los alimentos interactúan con el microbioma para modificar su función. Al respecto, en un estudio controlado y aleatorizado realizado por Matthew et al. se analizaron los componentes de un alimento terapéutico diseñado para reparar el microbioma (MDCF-2), el cual produjo mayores tasas de aumento de peso corporal en niños de 12 a 18 meses con desnutrición aguda moderada en comparación con un alimento complementario convencional (ACC).

Los ingredientes del MDCF-2 incluyeron harina de garbanzo, harina de soja, pasta de maní y pulpa de plátano verde triturada; el ACC, más rico en calorías y listo para usar, incluyó arroz, lentejas y leche en polvo. Un análisis detallado de los carbohidratos de estos alimentos reveló que el MDCF-2 contiene más polisacáridos conocidos como galactanos y mananos, mientras que el ACC contiene más almidón y celulosa.

Los niños que recibieron el MDCF-2 mostraron un mayor crecimiento en comparación con los que recibieron el ACC, a pesar de que la densidad calórica del MDCF-2 fue un 15% menor que la del ACC. El mayor crecimiento asociado con el MDCF-2 se correlacionó con una mayor expresión de las vías metabólicas presentes en ciertas cepas de Prevotella copri en los microbiomas de los niños, las cuales están involucradas en la utilización por parte del organismo de los polisacáridos presentes en el MDCF-2.

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• Fuente: Hibberd MC, Webber DM, Rodionov DA, et al. Bioactive glycans in a microbiome-directed food for malnourished children. medRxiv [Preprint]. 2023 Aug 18:2023.08.14.23293998. Doi: 10.1101/2023.08.14.23293998. PMID: 37645824; PMCID: PMC10462212.