Revista de
enfermedades
infecciosas en Pediatría

Publicación reconocida por la Sociedad Mexicana de Pediatría A.C.










     


Breves en infectología

Antibióticos como principal causa de alergia farmacológica infantil

28 de septiembre de 2020


La Organización Mundial de la Salud (OMS) define una reacción adversa a un medicamento (RAM) como cualquier respuesta nociva no intencionada a dosis normalmente utilizadas en el ser humano para profilaxis, diagnóstico o tratamiento de enfermedades. Existen dos tipos de RAM, la tipo A que incluye las reacciones que son previsibles y relacionadas con los efectos farmacológicos; mientras que la tipo B o reacciones de hipersensibilidad son las que no son previsibles ni relacionadas con la dosis o el efecto farmacológico. Una reacción alérgica es cuando se demuestra que la reacción adversa se produce por un mecanismo inmunológico.

En la actualidad, existe una tendencia al abuso o utilización inadecuada de los antibióticos por el gremio médico. Este uso inadecuado representa un riesgo para la salud, además de un desperdicio de recursos médicos y económicos en los servicios de salud. La contribución al aumento de resistencia bacteriana que, a su vez, incrementa la mortalidad por enfermedades infecciosas, es un grave problema de salud pública.

Ejemplo de esto es el uso de antibióticos en procesos virales donde, además, se desencadena una reacción cutánea (exantemas máculo-papulares, urticaria) y surge la duda sobre cuál es el agente responsable del cuadro, lo que motiva el estudio alergológico para descartar o confirmar si el antibiótico está implicado en dicha reacción o fue el virus. El proceso a seguir empieza desde que el niño presenta la reacción hasta que se realiza el estudio de alergia a estos fármacos, se prohíbe su administración y se ofrece al paciente un fármaco alternativo. En cuanto a antibióticos, se prescribe alguno con un espectro semejante, pero de diferente familia. Si una vez realizado el estudio alergológico se confirma la alergia al fármaco implicado, este se prohíbe definitivamente. Para aquellas situaciones en las que el fármaco responsable de la reacción alérgica no es sustituible, se debe recurrir a técnicas de desensibilización, que consisten en administrar la medicación en pequeñas cantidades y aumentarlas paulatinamente hasta alcanzar las dosis necesarias. Este tipo de procesos se realiza en centros especializados que están preparados para actuar en caso de presentarse reacciones alérgicas durante las sesiones.

En México, diversos aspectos sobre el uso inapropiado de antibióticos se han documentado, y en respuesta a estos se han desarrollado principalmente intervenciones educativas dirigidas a médicos en servicios públicos de salud, así como programas de vigilancia epidemiológica. La investigación y las intervenciones enfocadas a consumidores, farmacias y el sector privado son escasas, motivo por el cual no existe una estrategia nacional sobre antibióticos que se refleje en las políticas farmacéuticas y de salud del país, exponiendo a nuestra población pediátrica a desarrollar este tipo de reacciones.
Fuente:
Fuentes:

• Demoly P, Adkinson NF, Brockow K, Castells M, Chiriac AM, Greenberger PA, et al. International Consensus on drug allergy. Allergy 2014;69(4):420-37.
• Medscape. Los antibióticos, principales desencadenantes de la alergia a fármacos entre la población infantil. [Internet]. 2020. [Consultado el: 27 de febrero de 2020]. Disponible en: https://espanol.medscape.com/verarticulo/5904860?pa=7fzmPWZJASyUAYOo3ctigbmXu6BvSezN8YRTqtKH3bUUG1b3MwHfm-L%2Bl6oifslkX#vp_3